Artesano: don Matías Pérez Pérez.
El "balayo" (del portugués 'balaio') es otra de las manifestaciones más reconocibles de la cestería de las Islas Canarias, bajo la técnica común consistente en coser en espiral pequeños manojos de colmo (paja de centeno), cebada o junco, entre otras, atadas con fibras vegetales como la zarza, mimbre, anea o palma, se esconde una gran variedad de formas y acabados según los usos a los que estaban destinados.
En este caso nos encontramos con un balayo tradicional del norte de La Palma, concretamente del municipio de Barlovento. Podemos distinguir dos rasgos diferenciadores de los del resto de la isla, sus paredes que se van abriendo a medida que suben (convexas) y el uso de mimbre para atar el colmo. En las variantes realizadas más al sur las paredes se cierran a medida que suben (cóncavas, semejantes a una escudilla) y se suele usar la zarza como fibra para coserlos.
Este es otro ejemplo del uso del mimbre en la cestería tradicional como fibra secundaria para atar el colmo. La preparación del material debe ser muy cuidadosa ya que se utiliza únicamente la capa más externa del mimbre junto a la cáscara quedando una tira flexible y maleable a la vez que resistente, para ellos se seleccionaban los mimbres de una forma muy cuidadosa.









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